Colaboraciones

De vez en cuando, no pasa nada porque nos pasemos con la comida. Que si te comes una cosa mala al año, pues no hace daño. Si de las más de 1.000 comidas que vamos a hacer en un año, haces simplemente una mala, el impacto que tendrá apenas será del 0,01%, es decir, muy poco. Aunque en realidad no hacemos las cosas una vez al año, vivimos inmersos en ese estilo de vida poco saludable. Si de verdad lo de una vez al año fuese realidad ¿ piensan que tendríamos tanta obesidad, sobrepeso y problemas de salud en la sociedad actual ? Pues no, si todo esto fuese sencillo y realista, no tendríamos todos esos problemas. Y todo esto pasa porque todo este tipo de comida basura, está diseñada para hacernos adictos. Y si a esto le añadimos que todos nuestros actos sociales giran en torno a este tipo de comida, se darán cuenta de que no es tan fácil encontrar la moderación.

Alberto Rodríguez 1Bach. B Ene. 2019

Los emoticonos; silencio emocional.          No sé exactamente cuándo  ocurrirá, pero las emociones terminarán sin  palabras. Esta falta de palabras vaciará  el alma de  las relaciones. Las parejas que sobrevivan   se alimentarán  del  puro  culto al cuerpo y  el brillo del amor se  ira nublando en sus corazones. El individualismo  predominará sobre el valor  del grupo. El nivel de depresiones  aumentará,  así como el de suicidios y de inseguridad ciudadana. No sé exactamente cuándo ocurrirá , pero los emoticonos; el silencio emocional,  nos ganarán la partida.

  1. Nosotros, los que ya tenemos unos años,  hemos aprendido a usar los emoticonos después de una cierta madurez emocional,  que hemos desarrollado  en nuestras experiencias siempre de la mano de las palabras. Pero si nos  ponemos  en la cabeza de la juventud que usa estas herramientas, los emoticonos,  desde su más tierna edad podemos pensar que llevan un  lastre en   el proceso de  crecimiento  emocional  y personal que ya de por sí es muy complejo. Desde la escuela deberíamos animar a nuestros alumnos a usar las palabras, a expresar sus emociones y utilizar estas herramientas en su justa medida. No vale responder con un pulgar hacia arrhttp://api-cultura.com/cristalizacion-de-la-miel-y-el-hidroximetilfurfural/iba cuando tu mejor amigo  te da la mejor noticia de su  vida y no expresarle con palabras tu compartida alegría , ni tampoco vale  ése del corazón rojo ante una texto en el que alguien te ha  abierto su corazón. No. No vale someternos a este tránsito de incontinencia emocional que  a la postre, probablemente,  hará que nuestro futuro languidezca.

    Nota: En España,  9 personas se suicidan cada día.
         P Viera. Dic de 2018

  2. PERFECCIONISMO VACÍO.- Hacer las cosas nuestras

    […]Cuando nos compramos un libro, no lo disfrutamos en su totalidad. Pues, estamos constantemente en alerta para que
    permanezca impoluto durante todo el trayecto de su uso y, una vez terminado dicho trayecto, pasa a ser a lo que yo
    llamo; un libro de adorno. Lo mismo nos ocurre a la hora de estudiar. Nos esforzamos en tener unos apuntes irreprochables y armoniosos y, curiosamente, eso nos satisface. Pero…¿por qué?, ¿por qué nos empeñamos en maldecir esa mancha de café de nuestro libro? Lo más probable es que no haya nadie en este mundo con la misma mancha y en el mismo lugar. Además de esta forma,
    nos acordaremos cuán placentero fue dicho café. ¿Por qué nos desvivimos tratando de ser como esos alumnos ejemplares cualificados con una muy buena caligrafía, caracterizados por ser escrupulosamente organizados y
    poseer una gran e indiscutible destreza a la hora de obtener buenas calificaciones? ¿Por qué no subrayar y hacer anotaciones acerca de las frases de ese libro que tanto nos gusta? Seguramente, no habrá nadie que insista en las mismas oraciones y,
    en el remoto caso de que eso ocurra, esas personas jamás sacaran nuestras mismas conclusiones.
    Un libro vacío no tiene dueño, unos apuntes perfectos son, unos apuntes perfectos…
    A lo que quiero llegar es a que aspiramos a alcanzar la perfección sin comprender que, la perfección a su vez, va acompañada de vacío.
    Lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos es, hacer las cosas nuestras./Eva Martín Díaz. 01/19

 

 

En este mundo de hipocresía y de falsedad,

ya no sabes si queda algún hueco en tu vida

para tener a alguien durante toda tu eternidad.

                          Andrew Guerra Mendoza 

 

Eres la luz en el centro de mi corazón.
Eres la razón de mi tiempo, de mis horas, de mis minutos.
Eres la que me enseñó a amar la vida y verla con ojos de amor. Eres mi vida llena de flores en tu jardín sin un hueco, sí, sin un hueco porque lo llenaste de ti, de tu amor, de tu cariño.
Eres la mujer perfecta a los ojos de alguien enamorado, y esa persona soy yo.
Eres el sol de mis días y la luna de mis noches. Eres las estrellas que me guían y me guardan sin parar.
Eres mi heroína, la que me salva, la que me cuida. A veces me pregunto qué haré cuando quiera de tu amor, pero ya sé lo que haré, me pondré bajo la lluvia y cada gota que me caiga será un rocío de ti, de tu cariño y de tus bendiciones.
Todo el mundo podrá manchar el lienzo, mas tú el mío no, porque eres perfecta para mí, perfecta para siempre.
Somos circunstancias que el destino eligió para cada uno de nosotros, no nos dejó elegirlo; pero tengo que decir que no me hizo falta elegir porque me dio justamente lo que necesitaba, a ti.
Eres la piedra más preciada y bonita de mi baúl de oro.
Eres la mujer bondadosa y virtuosa de Dios.
Eres tú, la niña de sus ojos, la más bonita de todas, al igual que de los míos, por y para siempre.
1 de Corintios 13-4 y 13-7

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece.
1 Corintios 13:4
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
1 Corintios 13:7

BETSAIDA

Mar, tú tan dulce y salado a la vez
tu calma es mi calma al despertar
tu brisa echa mis sueños a volar
tu espuma las cosquillas en mi piel

Cuando estoy contigo me siento ser
siento a las estrellas mi tez besar
siento a veces tu tristeza al cantar
siento al pisar tu calor en mis pies

Tú la razón de mi felicidad
albergas el olvido de mis penas
eres melodía en la tempestad

De mi mundo tu voz es compañera
tus olas acunan mi soledad
y a ti dedico mi alma entera.

🌊Cristina. S. S🐋

26 kms

El cielo estaba tan azul que una pincelada de nube hubiera sido grande como un cuadro. A pesar de estrenarse, el día ya se estaba calentando; el frescor ya empezaba a sudar con el calor sordo de la mañana que se abría como un augurio, pero menos incierto tal vez, que el propósito que se iba dibujando en mi consciencia. Me lo decía mi cuerpo en medio de todos aquellos corredores, tenso y expectante, ya olvidado del sopor del coche y del letargo del madrugón. Desatándose se expandía hacia el porvenir pensado de 26 kilómetros de carrera y la visión del duro trayecto que se avecinaba. Trayectos de senderos y barrancos; polvo y tierra, calor, sed; encomendándome a esa voluntad, siempre necesitada del alimento de la constancia; de la necesidad de nutrirse a cada paso de su determinación, como una mecha que arde y se recrea en ella misma; fuerza que viene y va desde dentro hacia afuera, hacia lo intangible; muriendo y renaciendo, materializándose; sin embargo, en cada metro conseguido.
¡Vámonos!. Te invito a acompañarme . Sí tú, dame la mano. No te lo pienses más, empecemos. Muévete ;estamos ya rodando; estamos ya en este tránsito de vértigo de tobogán, de experiencia única y total. Una experiencia con la que nos iremos alargando y encogiendo en un impreciso discurso de espacios y tiempos, hacia un momento perfectamente vívido. Como esos fuegos de artificio que al explotar en el cielo se abren en miles de explosiones minúsculas, pero que forman ese todo, ese conjunto único e irrepetible en el juego de la luz y de la sombra. Explosiones múltiples de muchos momentos suspensivos. Experiméntalo, siente esta grandeza de lo humilde, amigo mío, lo grande de lo sencillo, de lo gigante. Una experiencia que puede convertirte en un pequeño dios por el mero hecho de terminar una simple carrera; por el simple sinsentido de correr y de ir de paso en paso hacia lo infinito.¿ Lo percibes? ¿Te das cuenta de lo lejano que pueden ser 26 kilómetros a pleno sol por los barrancos del Sur? ¡No, no me he vuelto loco! Insisto, créeme, siéntelo conmigo, préstame tu voluntad , tu fuerza. No me sueltes de la mano; estamos juntos en esto, hacia la maravilla de lo invisible , hacia el poder del logro, de conseguir este reto, esta aventura dinámica, este destino elegido. ¿Habremos caído en algún tipo de hipnosis ? No te distraigas, seguimos juntos en la senda. Sentimos en nuestro cuerpo el incipiente sudor tomando posiciones, bailando con la espesa respiración , dubitativa, entre el seguir y el abandono. Pero no te rindas. Sigue. Continúa por estos ritmos variados; unos, que se sueltan , libres en sendas llanas; otros, que te detienen por su desnivel . Sigue conmigo, aprieta los dientes, que nos vamos. Situémonos en ese equilibrio incorregible y desarticulado por lo ilógico del enigma del sendero, del vivir, definido ahora por este transitar entre el romero y el eucalipto. Siente el barranco manso y silencioso de Guayadeque, su abrazo, sus brillos y penumbras. Siente entre la respiración entrecortada el frescor de la brisa que baila en sus recovecos. Elévate y mírate desde lo alto, en el tránsito. Observa el cielo, lo verde; observa detenidamente el polvo que se eleva a cada pisada como aguaviva seca de tierra que abre su manto amarillento, libre por un instante, para terminar de nuevo acallada en la plomiza tierra. Tranquilízate, baja el ritmo; empieza la gran cuesta de las casas cuevas. Exigente subida hacia la degollada en la que al traspasarla surge la tabaiba y el matorral y se extienden como una sábana áspera sin compasión. Detente un momento. Párate. Tomemos un trago de agua, aquí junto a este árbol solitario que, como señal de otros tiempos, marca el sendero por donde tantos otros han pasado durante años. Caminos viejos, cicatrices de la tierra. Recuperados seguimos avanzando. Aumenta el paso; disfruta de la bajada de la brisa que nos acoge.
¿No te das cuenta de la suerte que tenemos? (nos preguntamos sin hablarnos) ¡Estamos vivos amigo! Estamos de pie, en movimiento; agitados, en nuestro discurso; metidos en paréntesis repetidos de inspiraciones y espiraciones. ¡Es la vida que aún se nos regala. Agradecimiento a los dioses por nuestra suerte. Cansados pero vivos. Pero no te detengas. Sígueme; acompáñame con tu voluntad. Súmate, no me dejes solo. Bebamos juntos, sorbo a sorbo del agua mareada de la botella. Respira profundo.
Ahora un llanito; brisas de ritmos cantarines; sombra; ahora, sol. Párate de nuevo, camina, ¡ tremenda cuesta!; pisa con fuerza. Distintos espacios, distintos instantes, distintos pasos: pasos y piedras, hoyos y montículos, retándose en el laberinto de un juego no reglado de equilibrio, para continuar y continuar hasta llegar a otro continuo que es sólo otro paso más en busca de un tesoro imaginario en la consciencia.
Llevamos ya varias horas , poco queda ya… Escucha, ¿lo oyes? ,( nos reímos, carcajada cansada que sale de dentro), nos esperan; ya resuenan los aplausos, hay ruido, altavoces que retumban, música. Mira, allá está la plaza llena de gente. Míranos, felices, hemos alcanzado esa estrella tan lejana del principio. Fíjate cómo crecemos, a pesar del cansancio extremo. Observa cómo nos inflamos como burbujas al pasar por el arco de llegada, y nos elevamos a lo alto, envueltos un frescor insólito , como un desahogo, como un trago largo de tónica fría con rodaja de limón.

Luego, ya en reposo, sentados en el frío banco de piedra del parque, nos sentimos como conectados, no se sabe exactamente con qué ni cómo. Sensaciones que da el cansancio en el descanso. Nos sentimos como si fuéramos unos minúsculos liliputienses que se mofan de la enorme rata a la que le acaban de robar una migaja de pan. Sólo un bocado para ella, pero para nosotros , una pura fiesta y toda una celebración.

                                             Pedro Viera.      Profesor de E.F.

Revista digital del IES Roque Amagro