Fernando Tocino

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Es importante no asustarse cuando uno descubre lo mundano y sencillo que podemos llegar a ser ante una situación descuadrada. Partir de la base de que somos el centro del mundo y de la atención de una sociedad y, descubrir que pasamos a un segundo plano. Ese plano, que te define como un relego, un colgajo de experiencias vacías que ya no importante a los primeros de la línea del fuego. Y todo esto por sólo echarle un vistazo al envés de la palma de mi mano.Puño cerrado posibilita la piel tersa, pero puño abierto implica laxitud y relajación. La mano abierta es reflejo de lo entendible y lo valiente de bajarse del caballo de Troya para afrontar desde la calma y la comprensión lo inevitable de nuestro objetivo que no es otro que la posibilidad de entender y de entenderte.

manos

Las arrugas de mis manos me retrotraen a las arrugas de mi padre. Curtidas y lindas, hermosas. Las mías todavía no tienen ese matiz, están a caballo entre las suyas y las de mis hijos. Mis manos carecen ya de la linda inocencia y adolecen la savia elaborada de la vida transcurrida, son manos con piel manufacturadas por fabricantes en huelga, a medio camino por diseñar. Cuando las manos tocan, transmiten lo eléctrico de tu vida, y mi vida sigue siendo eléctrica, dándome y dándoles sacudidas de miles de voltios a todo aquel que los quiera percibir.

Una mirada rápida a la piel de mis manos, se asemejan a los mapas de los cráteres de la Luna, estirados por zonas, opacos y voluminosos el resto. Diría que tienen pequeños lagos, charcas y arroyos, marcas del deshielo y surcos de las sequías más profundas, que recuerdas las arduas y duras batallas por la que este soldado se fue alistando. En algunas de ellas, conseguí la gloria, en el resto, caí prisionero en las mazmorras más oscuras y húmedas de las que uno pueda imaginar.

Al fin y al cabo, la mayoría de las cosas pasan por el tacto y es de tontos no hacerle caso a lo que las manos nos dicen. En esta fase de mi vida, ciego me vuelvo, para poder desarrollar mi sentido táctil, el verdadero sentido, en el que confío con plenitud. Mis manos son mis ojos, y las mantengo limpias a base de colirio. Mis manos, en definitiva, son producto del futuro que vendrá. Ese futuro que abandone para siempre, las manos de mis hijos y se reencuentren con las de mi viejo. Ese viejo que nunca pude querer y que ahora quiero de veras. Nunca se lo diré con palabras, tan sólo utilizaré mis manos para contárselo.

“Mis manos”     

Fernan2 Tocino Viedma  (La Era Oscura 2011)

Me gustaría que te enamoraras de mí. Sí, y te lo digo desnudo y tembloroso.   Esa es la única manera de plantear esta cuestión. Reconozco que todo lo demás lo hago vestido y con muchas capas de ropa y algún pañuelo. Pero hoy necesito decirte que te enamores de mí. No sólo porque soy un buen partido sino porque tengo la templanza y la sabiduría calmada de que soy para vos. Por fin, la fantasía logra unirse con la realidad, y tan sólo por eso, me gustaría que te enamoraras de mí.

Tras muchos meses de querer decirlo, he encontrado las ganas y el valor. Pero lo más importante es que he encontrado la necesidad de lanzarte el reto y el desafío del amor. El reto no es fácil y a veces resulta hasta doloroso, pero mis caminos han elegido la senda que articule su futuro. Horizonte expectante y dudoso, no más, apetecible. Esas nubes de inseguridad y de no saber son las que responden al desafío que te planteo. Si el horizonte fuese despejado y con anticiclón constante, probablemente no te hubiese abordado de sopetón.

Necesito que te enamores de mí porque mis tripas te eligieron y, ya se sabe, a las tripas nunca se les puede engañar. Mi cerebro tiene capas y miles de escondites donde se accionan miles de mecanismos y emociones. Sin embargo, las tripas son las que te recuerdan que tienes hambre. No tienen sexo ni género, tan sólo hambre.

Si te enamoras de mí, mis tripas sonarán diariamente, tocarán las miles de melodías que llevo dentro y, no serán portadoras de silencios y vacios. Serán melodías que atrapen y retengan hasta la próxima nota. No me valen amores alimentados con sondas, ni tampoco huelgas de hambre salvajes, ni diuréticos que me limpien. Si te enamoras de mí, me dolerá el estómago a todas horas… y los médicos no podrán hacer, absolutamente nada. No me curarán y moriré. Si te enamoras de mí…, me darás vida.

 

                      Fernando Tocino…Mis tripas 2015

Revista digital del IES Roque Amagro